Relaciones familiares y TDAH

 


Margarita Valencia Dorantes

En el proceso del desarrollo del niño, se produce una interacción entre las características del propio niño y las características de su ambiente social. Por una parte, existe una predisposición biológica específica en cada sujeto que le hace vulnerable a desarrollar unas patologías específicas. Las características constitucionales de los niños, influyen en las relaciones padres-hijos, son rasgos de personalidad de aparición temprana que consolidan las peculiaridades de cada persona y perduran a lo largo del tiempo.

Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de los fines principales de cada país debe ser incrementar el nivel de salud de la población, haciendo referencia a la familia como uno de los grupos fundamentales en el terreno de la salud.

Al estudiar el grupo familiar se deben determinar las características relacionadas con su composición según el parentesco y el tamaño de la familia

- Uno de los ejes de clasificación utilizados para el estudio de la familia es el de consanguineidad, refiriéndose a la familia nuclear, la que está constituida por padres e hijos y la familia extendida o ampliada, donde se incluyen más de dos generaciones y otros miembros (Ares, 1990).

- Cada familia puede ser clasificada, en completa e incompleta (la cual está formada por un matrimonio donde el o los hijos son sólo de uno de los cónyuges o monoparental formada por uno de los padres o tutor y el (o los) hijo (s) ) según la presencia de padres consanguíneos.

- El tamaño es otro factor que se debe tener presente al estudiar a la familia. Existen familias clasificadas como grandes (siete o más miembros), medianas (cuatro a seis miembros) y pequeñas (de uno a 3 miembros).

Dentro de la familia se cumplen ciertas funciones dentro del grupo familiar las cuales se pueden resumir en:

- Función económica: cuando la familia cumple con las necesidades materiales básicas de alimentación, higiene, cuidado personal, calzado, vestido, medicamentos etc.

- Función educativa: cuando los miembros de la familia mantienen comportamientos aceptados socialmente.

- Función afectiva: si los miembros de la familia expresan o evidencian signos de satisfacción afectiva con la familia y la función reproductiva.

Existen familias que asumen estilos de afrontamientos ajustados ante determinadas situaciones conflictivas y que son capaces de utilizar mecanismos estabilizadores que les proporcionan salud y bienestar, pero hay otras que no pueden enfrenta las crisis por sí solas, a veces pierden el control, no tienen las suficientes fuerzas o recursos y manifiestan desajustes y desequilibrios que condicionan cambios en el proceso salud- enfermedad y específicamente en el funcionamiento familiar.

El funcionamiento familiar se expresa por la forma en que el sistema familiar, como grupo es capaz de enfrentar la crisis, por la forma en que se permiten las expresiones de afecto, por el crecimiento individual de sus miembros y por la interacción entre ellos, todo esto sobre la base del respeto, la armonía y el espacio del otro (Fluorenzano, 1994). El funcionamiento familiar puede evaluarse por la comunicación entre los miembros, el desempeño de los roles, la respuesta afectiva, el involucramiento afectivo, el control de la conducta y la flexibilidad. También es examinado de a cuerdo con el grado de participación de la pareja, la vida social, por la estructura de la autoridad, por la distribución de tareas domésticas y el rol funcional. Macías (1994) considera que el funcionamiento familiar se debe evaluar a través de las variables:

límites, roles, jerarquías, modelos psicosexuales, alianzas, expresiones de afecto, modos y normas de salud.

Herrera (1997) plantea algunos indicadores que se utilizan para medir el funcionamiento familiar:

- Que el sistema familiar permita el desarrollo de la identidad personal y la autonomía de sus miembros. Para hacer un análisis de este indicador hay que tener en cuenta los vínculos familiares que intervienen en la relación autonomía – pertenencia. En muchas familias para mostrar lealtad hay que renunciar a la individualidad y este conflicto se puede ver tanto en las relaciones padre- hijo como en las de pareja. Cuando la familia exige una fusión o dependencia excesiva de sus miembros limita la superación y realización personal e individual de éstos, pero por el contrario cuando la relación familiar es muy abierta y defiende mucho la individualidad, tienden a anularse los sentimientos de pertenencia familiar (Minuchin, 1997). Para que la familia sea funcional hay que mantener los límites claros de tal manera que no se limite la independencia, ni haya una excesiva individualidad para poder promover así el desarrollo de todos los miembros y no se generen sentimientos de insatisfacción o infelicidad.

- Que en el sistema familiar exista flexibilidad de reglas y roles para la solución de conflictos. Aquí hay que analizar los vínculos familiares que intervienen en la relación asignación- asunción de roles, o sea, aquellas pautas de interacción que tienen que ver con lo que se debe y no se debe hacer y con las funciones, deberes y derechos de cada miembro del grupo familiar. Se considera una familia funcional cuando las tareas o roles asignados a cada miembro están claros y son aceptados por éstos. Es importante también para que la familia sea funcional que no haya sobrecarga de rol que puede ser debido a sobreexigencias.

- Debe existir flexibilidad y complementariedad de rol o sea que los miembros se complementen recíprocamente en el cumplimiento de las funciones asignadas y éstas no se vean de manera rígida. También en este indicador debe analizarse la jerarquía o distancia gerenacional que puede darse de manera horizontal (cuando se tiene el mismo poder) o de manera vertical (cuando hay diferentes niveles de jerarquía). Por ejemplo en la relación matrimonial debe existir un sistema de jerarquía horizontal y en la relación padre- hijo debe ser vertical (cuando se está bajo la tutela de los padres). La familia se hace disfuncional cuando no se respeta la distancia generacional, cuando se interviene la jerarquía y cuando la jerarquía se confunde con el autoritarismo.

- Que en el sistema familiar se de una comunicación clara, coherente y afectiva que permita compartir los problemas. Cuando hablamos de comunicación disfuncional o distorsionada, no referimos a los dobles mensajes o mensajes incongruentes o sea, cuando el mensaje que se trasmite verbalmente no corresponde o es incongruente con el que se trasmite extraverbalmente o cuando el mensaje es incongruente en sí mismo y no queda claro. Por lo general cuando en la comunicación hay dobles mensajes es porque hay conflictos no resueltos, por lo que las dificultades en la comunicación pueden verse más bien como consecuencia de las disfunciones entre los vínculos familiares como las reglas, límites, roles, etc., aunque no se debe olvidar que todas ellas funcionan de manera circular.

- Que el sistema familiar sea capaz de adaptarse a los cambios. La familia funciona adecuadamente cuando no hay rigidez y puede adaptarse rápidamente a los cambios. La familia está en un continuo de equilibrio- cambio. Para lograr la adaptación la cambio la familia tienen que tener la posibilidad de modificar sus límites, sus sistemas jerárquicos, sus roles y reglas.

Según el grado de adaptabilidad las familias pueden ser:

- Rígidas: Se caracterizan por que el liderazgo es autoritario, existiendo fuerte control parental; la disciplina es estricta, rígida y su aplicación severa, es autocrática, los padres imponen las decisiones, los roles están estrictamente definidos, las reglas se hacen cumplir estrictamente no existiendo la posibilidad de cambio.

- Estructuradas: El liderazgo es autoritario siendo algunas veces igualitario, la disciplina rara vez es severa, siendo predecible sus consecuencias. Es un tanto democrática aunque los padres toman las decisiones, los roles son establecidos pero pueden compartirse, las reglas se hacen cumplir firmemente y pocas son las reglas que se cambian.

- Flexibles: El liderazgo es igualitario, permite cambios, la disciplina es algo severa, aunque sus consecuencias pueden negociarse. Usualmente pueden ser democráticas, las decisiones se toman por acuerdos. Se comparten las reglas, los roles se hacen cumplir con flexibilidad e incluso algunas reglas cambian.

- Caóticas: El liderazgo es limitado y/o ineficaz, la disciplina es muy poco severa habiendo inconsistencia en las consecuencias. Las decisiones parentales son impulsivas, falta claridad en los roles y con frecuencia éstos se alternan o intervienen. Hay frecuentes cambios en las reglas y éstas no se hacen cumplir de manera consistentes.

Por otro lado, según el grado de cohesión las familias pueden ser:

- Familias desligadas: presentan extrema separación emocional, existe falta de lealtad familiar, se da muy poco involucramiento o interacción entre sus miembros y la correspondencia afectiva es infrecuente entre ellos. Hay una gran lejanía, predomina la separación personal, rara vez pasan tiempo juntos existe una gran necesidad y preferencia por espacios separados, se toman las decisiones independientemente. El interés se localiza fuera de la familia, los amigos personales son vistos a solas, existen intereses desiguales, la recreación se lleva a cabo individualmente.

- Familias separadas: Hay separación emociona, la lealtad familiar es ocasional, el involucramiento no se acepta prefiriéndose la distancia personal. Los límites son claros con cierta cercanía entre padres e hijos. El tiempo individual es importante pero conviven en ocasiones. Se prefieren los espacios separados, compartiendo el espacio familiar. Las decisiones se toman individualmente siendo posibles las decisiones conjuntas. Los amigos personales raramente son compartidos con la familia, los intereses de los miembros de la familia son distintos y la recreación se lleva a cabo más veces separados que en conjunto.

- Familias conectadas: Hay más cercanía emocional, lo esperado es la lealtad familiar, se enfatiza el involucramiento pero se permite aún la distancia personal. Las interacciones afectivas son alentadas y preferidas. Los límites son claros y la necesidad de separación es respetada pero poco valorada, siendo importante el tiempo que pasan juntos, el espacio privado es respetado, se prefieren las decisiones conjuntas y el interés se focaliza dentro de la familia. Los amigos individuales se comparten dentro de la familia; se prefieren los intereses comunes y la recreación compartida antes que la individual.

- Familias amalgamadas: La cercanía emocional es extrema, se demanda lealtad hacía la familia. Los miembros de la familia dependen mucho uno del otro (dependencia afectiva). No hay separación personal, la mayor parte del tiempo están juntos, los intereses conjuntos se dan por mandato y se permite poco tiempo y espacio privado, las decisiones están sujetas al deseo del grupo, el interés se focaliza dentro de la familia y se prefieren los amigos de la familia a los personales.

Para los niños con TDAH la familia se convierte en un factor que incide su aprendizaje y crianz. Además, si el diagnóstico e intervención médica de este padecimiento es tardío aumenta los impactos negativos que de el derivan.

El fomentar la estabilidad familiar, conformada con autonomía conforma la base por la que el niño con TDAH puede sentirse más seguro de emprender acciones en el medio en que se desarrolla, consciente de consecuencias y riesgos.

Por tanto, es indispensable que se fortalezca la comunicación y el diálogo entre los integrantes, de tal forma que el niño con TDAH se sienta escuchado y comprendido. Las normas familiares que se puedan generar en la dinámica familiar, además de las estrategias a implementar en cada uno de los integrantes de la familia requieren de una comunicación eficiente.

Finalmente, hay que recordar que cada situación familiar es particular y por tanto, la forma de actuar ante diferentes situaciones debe ser en beneficio de cada integrante, en particular si tiene TDAH.

Conoce más de este tema:

www.cerebrofeliz.org

info@proyectodah.org.mx

Tel. 5339 5065

Referencias:

Ares, M.P. (1990). La Familia como objeto de estudio psicosocial. La Habana: Ciencias Sociales

Herrera, S. (1997). Familia Funcional y disfuncional un indicador de salud. Revista de Medicina Integral.

Louro, B. (2004). Matriz de salud del grupo familiar: un recurso para el diagnóstico de la situación de salud de la familia. Revista de Medicina Integral.

Simon, F. (1998). Vocabulario de Terapia Familiar. Buenos Aires: Gedisa. Gómez, C. (2008). Trastornos externalizados en estudiantes de nivel medio, severidad del padecimiento y funcionamiento familiar. Tesis de Maestría.

Grau, D. (2006). Análisis del contexto familiar de niños con TDAH. Tesis Doctoral. España: Universidad de Valencia