La hiperactividad en los niños

 


Escrito por Cecilia Aguilar

¿No toques eso? ¿No puedes estar quieto? ¡No interrumpas!

Estas son frases que cotidianamente se escuchan en los padres de niños que presentan problemas de atención, son sumamente hiperactivos o impulsivos. El denominado TDAH Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Los niños con TDAH entonces son etiquetados como flojos, agresivos, de mala conducta, entrometidos (entre otros aspectos negativos),por sus pares y personas que no están familiarizadas por sus particularidades.

Es preciso señalar que sus características los hacen presentar dificultad para prestar atención o mantenerse en un mismo lugar por un periodo de tiempo largo, suelen actuar de acuerdo a sus impulsos y ser bruscos al momento de relacionarse con otras personas. También, la manera de comportarse en la escuela genera que constantemente reporten su conducta, se lesione y hasta cierto punto se mantenga alejado de sus compañeros debido a sus pocas habilidades sociales.

Los síntomas de TDAH se conforman de tres aspectos fundamentales:

• No puede atender a los detalles, comete errores por descuido, parece ausente y que no escucha cuando se le habla, evita trabajos o tareas donde se requiera su atención sostenida, no concluye las cosas que empieza, muestra aburrimiento (inatención o falta de atención).

• No ser capaz de controlar el comportamiento ya que actúa conforme a sus necesidades inmediatas, impaciencia para esperar su turno, anticipa sus respuestas, parece que tuviera un motor que le orilla a realizar actividades que puedan poner en peligro su integridad física (trepar, correr, etcétera) (impulsividad)

• Se caracteriza por exceso de movimiento (pequeños, casi imperceptibles pero constantes o incluso movimientos bruscos), no pueden guardar silencio por tiempos prolongados, verborrea constante Ser extremadamente activo (hiperactividad)

De manera general se han señalado las principales características e inconvenientes de un niño con TDAH. Sin embargo, es importante enfatizar en las afectaciones o conductas conflictivas que resultan del comportamiento general de los niños con TDAH.

Es precisamente su rasgo hiperactivo el aspecto que constantemente genera mayores problemas en la relación con su familia y con el entorno en que se desenvuelve. Este exceso de actividad puede ser entendido de diferentes maneras de una persona a otra;

sin embargo, en los niños con TDAH estos comportamientos son claros, sobre todo al tener dificultad para controlar su conducta en presencia de otros y en momentos necesarios.

Los niños hiperactivos frecuentemente tienen cambios de ánimo constantes, y este aspecto es interpretado como berrinche, desobediencia a las reglas. A menudo las llamadas de atención, castigos o regaños que un niño hiperactivo tiene en la escuela o en la casa, ocasionan baja autoestima y desagrado a las actividades cotidianas. Además, las tensiones frecuentes en el ámbito escolar los hacen susceptibles de acoso (bullying) lo que hace aún más complicada su relación con otros niños.

El Dr. Juan Carlos Pérez Castro, Director General de Proyectodah refiere que: la hiperactividad infantil suele ser más evidente en los niños que en las niñas, siendo que éstas últimas se caracterizan por ser primordialmente inatentas. Los niños por el contrario en su ímpetu de competencia constantemente están brincando, corriendo, jugando, etcétera.

Aunque, generalmente el movimiento excesivo en los niños suele disminuir conforme al crecimiento e incluso pasar desapercibido en la adolescencia, es necesario tomar en cuenta varios aspectos si tu hijo presenta rasgos como los ya mencionados.

¿Qué hacer?

Cómo una acción principal, los padres se esmeran por disminuir la presencia de acciones impulsivas e inquietudes motoras que puedan causarle algún accidente físico. Mientras tanto, para incrementar el periodo de atención en diferentes acciones, se requieren estrategias basadas en técnicas de cambio de conducta.

La disciplina, autocontrol, capacidad de esperar su turno, entre otros aspectos son el resultado de la aplicación correcta de diferentes técnicas cognitivo conductuales:

En palabras de la Psic. Kryssia Lizama son el conjunto de técnicas terapéuticas que persiguen como objetivo la modificación, adquisición o pérdida de comportamientos por parte del cliente.

Las corrientes psicopedagógicas conductista y cognitivista ofrecen diversas estrategias para tratar la hiperactividad. La corriente conductista centra su atención en cómo el ambiente en el que se mueve el niño (la familia, los profesores, etc.) interactúa con él para, manejando esta interacción, modificar las formas de comportamiento. La corriente cognitivista actúa directamente sobre el niño enseñándole a ejercer su propio control a través del entrenamiento en estrategias.

Las cuáles se logran planeando actividades con base a la organización y claridad, generando espacios específicos en los que se desenvuelva el niño, tenga voz y voto, además de lograr un canal de diálogo donde los padres escuchen abiertamente sus inquietudes y preocupaciones, mientras que de su parte, le expliquen las expectativas y consecuencias de su conducta.

Reforzar el comportamiento:El apoyar la conducta de tu hijo cuando realice una acción adecuada mediante premios, reconocimientos, elogios le ayudará a mejorar su autoestima y le impulsará a tener mayor seguridad en la toma de decisiones.

Para que las recomendaciones ya mencionadas surjan efecto es imprescindible, a la par, acudir con un profesional que pueda identificar y brindar el tratamiento (farmacológico) más adecuado según sea el caso.

Finalmente, la consistencia y cariño hacia el pequeño le ayudará a entender que no siempre se le quiere regañar y mucho menos rechazar por sus conductas. Las explicaciones claras, calmadas y sin comentarios negativos harán que entienda y preste atención a las consecuencias, logrando así una estabilidad emocional que será visible ante su familia y sus pares.

Más información sobre este tema: info@proyectodah.org.mx