¿El nuevo reto para los maestros?

La percepción siempre va acompañada de procesos de discriminación auditiva, táctil, visual, etc., ya que gracias a ella podemos distinguir la diferencia entre un estímulo y otro.

 

Por: Dra. Laura Frade Rubio *1*

El nuevo reto para los maestrosSe ha puesto de moda el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactivi- dad (en adelante TDAH). Muchos niños y niñas de las escue- las privadas han sido diagnosticados con este padecimiento. En general se afirma que las personas que padecen este trastorno pre- sentan tres síntomas fundamentales: no pueden poner atención, son impulsivos y pueden ser hiperactivos, o sea se mueven constan- temente. Los maestros los observan y efectivamente afirman que dichos niños(as), son inquietos, no aprenden y muchas veces se por- tan “mal”.

Pero, ¿qué es este trastorno y de dónde proviene? ¿Es un nuevo descubrimiento? Es un padecimiento que emerge actualmen- te? ¿Por qué se presenta? Y sobre todo, ¿cómo afecta dicho padecimiento el aprendizaje y la conducta? Y, ¿qué pueden hacer los maestros dentro del salón de clase para poder atender a estos chicos (as) de manera efectiva e integral?

ATENCIÓN COMO PROCESO COGNOSCITIVO
Para poder entender el TDAH, tenemos que empezar por definir qué es la atención como proceso cognoscitivo; ya que los niños y las niñas que padecen dicho trastorno, no tienen falta de atención de sus papás, no son mal educados, e impulsivos porque
quieren; es, porque en definitiva cuentan con un padecimiento cognoscitivo que les impide interactuar con el mundo como todas las demás personas.

Empecemos por decir que cuando una persona interactúa con lo que le rodea, realiza varios procesos neuropsicológicos, empezando con la sensación, esto es los cinco sentidos entran en acción recibiendo todos los estímulos del medio: nuestros ojos ven, nuestros oídos escuchan, nuestra piel siente el frío o el calor, y la nariz huele mientras tanto, lo que se encuentra enfrente. si usamos la boca paralelamente, somos capaces de gustar, el estímulo.

A partir de este momento, nuestro cerebro se pone listo, y realiza el siguiente proceso: la percepción, que consiste en hacer consciente la sensación, o sea somos capaces de reconocer el estímulo que recibimos, la luz, el frío, el olor a podrido, el sabor amargo. La percepción siempre va acompañada de procesos de discriminación auditiva, táctil, visual, etc., ya que gracias a ella podemos distinguir la diferencia entre un estímulo y otro. Es en este momento cuando ponemos atención, somos capaces de elegir, de entre todos los estímulos posibles, uno de ellos, para concentrarnos en él, y así de esta forma planificar, ejecutar, y evaluar nuestra acción. Esto quiere decir que, por ejemplo, elegí el estímulo que me presenta la maestra en el salón de clase, la multiplicación, y al hacerlo, soy capaz de copiarla, hacerla, y hasta de revisarla a ver si no me equivoqué.

Una vez que utilice la atención, entonces utilizo la memoria de trabajo para recordar qué es ese estímulo, para qué sirve, qué necesito recuperar de mi acervo de información para poder trabajar con él. Ya que sentí, percibí, elegí el estímulo, recordé que es y para que sirve, entonces utilizo la cognición, o sea el proceso mental en el que soy capaz de analizar, sintetizar, hacer juicios, tomar decisiones, crear propuestas, dirigir mi acción mental, elaborar y construir lo que quiero, o sea es el momento en que aprendo. Finalmente, la cognición me lleva a actuar o tomar una actitud.

obviamente que dicho proceso es bastante complejo y rápido y que no se lleva de manera lineal, una cosa después de la otra, sino a veces hasta de manera simultánea y en una espiral creciente.
Cuando cualquiera de estos procesos de ve dañado, el niño o la niña no pueden aprender como los demás. Por ejemplo, si la sensación no entra correctamente, o sea no veo bien, no oigo bien, etc., pues no puedo aprender, o bien cuando no distingo, no percibo la diferencia entre la “b” y la “p”, pues tampoco aprendo, o cuando no puedo elegir un solo estímulo para concentrarme en él pues tampoco entiendo las cosas; o bien cuando no soy capaz de recordar qué es y para qué sirve pues hasta ahí llegue. Si no tengo un buen nivel de inteligencia el proceso de cognición no se realiza igual y no actúo como la normalidad de las personas.

Cuando una persona no puede poner atención, todos los procesos que dependen de ella, se ven alterados. En general una persona que padece Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, si va a poder elegir el estímulo, su incapacidad radica en que no va a ser capaz de sostener la atención por mucho tiempo, por esto se llama Déficit, porque la atención como proceso mental se ve disminuida; particularmente cuando tiene que sostenerla ante un estímulo aburrido.

El principal problema que tiene una persona que padece Déficit de Atención no es entonces que no pueda poner atención; sino que no pueda ponerla por largos lapsos de tiempo, principalmente cuando dicho estímulo resulta aburrido.

¿Qué implica que no pueda poner atención por largo tiempo? Que no pueda llevar a cabo el proceso de planeación, ejecución y evaluación de la acción correctamente, ya que no se concentra en el estímulo y cambia de actividad.

Por ejemplo, si yo quiero hacer algo, pelar verduras, voy a la cocina, saco el pelador, el plato, las zanahorias, las lavo, las pelo, las rayo... y luego evaluó lo que hice y digo: me quedaron bien. Si tuviera Déficit de Atención, lo que hubiera pasado se- ría lo siguiente: voy a la cocina, saco el pelador, me distraigo con un chocolate, lo tomó, me lo como, oigo música y voy a la sala a escucharla, me siento, veo el periódico y lo veo... al final, me quedo pensando y digo: ¿Qué iba a hacer? Ya se me olvidó...”

No pude ni planificar mi acción, ni ejecutarla, ni mucho menos terminarla porque otros estímulos se me cruzaron en mi camino, les puse atención, fui hacia ellos y me olvidé de hacer lo que quería en un principio.

Lo anterior implica por tanto, que la atención como proceso cognoscitivo me ayuda a llevar a cabo las funciones de planeación, ejecución y control de la actividad, que resultan básicas para garantizar un buen desempeño en cualquier trabajo que necesito. Por esto la atención resulta básica como proceso cognoscitivo, ya que me lleva a cumplir con las múltiples tareas que tengo que hacer como persona.

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*1* Dra. en Educación, miembro de Calidad Educativa Consultores S. C. Pedagoga con doctorado en educación, con más de 20 años de experiencia en el campo educativo. Ha brindado conferencias en más de 50 países. Fungió como Coordinadora de Investigación de la Fundación Cultural Federico Hoth, A. C.,

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